Un final de finales.

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Pero

Café Desvelado

Qué difícil es esto de que las cosas funcionen entre nosotros. Esto de querer contarte tantas cosas pero no ser capaz… Incapaz. Cobardes… Menudo par de cobardes. Qué difícil es disimular y darse media vuelta cuando te tengo de frente, cuando te tengo tantas ganas.

Cuánto nos ha gustado el melodrama, ¿eh? Ese en el que cuanto peor nos iba, más nos enganchábamos; sin saber realmente si la culpa de todo esto la tenía esa maldita intriga por saber, por conocer, por aquello que más ata cuando uno quiere pero no puede, o no debe.

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Cuánto nos ha gustado jugar a franquear esa línea que cada vez se hizo más fina, una guerra en la que alguno de los dos acabó cediendo más de una vez por exigencias del guión… Un guión inexistente en el que nada lo era todo, jugando al despiste, como si el tema…

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“Muy de hombres supongo”

Right.

Vuelo a ninguna parte

“Al principio no se mostrará razonable…Pero no importa. Déjale que se calme. Querrá decir la primera palabra. Déjale que lo haga. Su cerebro estará hecho un lio. Quizá empiece a balbucir, e incluso puede que saque el revólver. Déjale que se desahogue. Tú sonríe. Tu responsabilidad es indicarle que tú tenías un control total sobre ti mismo, mientras que él perdió el control de todo. Si él se atreve a encarar su responsabilidad, simplemente guardará el revólver. Y tú, seguirás siendo la misma persona que mantiene el control sobre sí misma, y que no ha tenido que esquivar un par de balas.”H.S.Thompson & A.D.S

Y mientras te enciendes otro cigarro (prometiéndome que vas a dejarlo), me cuentas que quieres salir corriendo. Y me lo cuentas así, con calcetines, en calzoncillos y tirado en el asiento de ese coche. Vamos, que yo no veo que estés listo para si quiera cruzar…

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Me apeteces

Me apetece ver “Love Actually”, que una vez al año no hace daño.

Vuelo a ninguna parte

Me apetece invierno. Frio. Nieve. Me apetece estrenar esos guantes y rescatar la vieja bufanda. Esa que quizá me siga recordando a ti. Y ahora que lo dices, me apetece quedar contigo. Y estrenar esa colonia que Papá Noel nunca se olvida de traer.  Me apetece que vuelvas a olerla y a pedirme que te de la mano. Que luego te arrepientas por que la tengo helada, te alejes y me duela. Pero aun así, me apetece. Me apetece ir a la Plaza Mayor, comprar castañas, pelucas y bromas varias. Pedir un bocadillo de calamares. Que sea para compartir y compartirlo contigo. Quedarnos con hambre y comernos a besos. Me apetece ver a la gente corriendo como loca porque no llegan a esas cenas o cierran la tienda del regalo perfecto. Y perfecto quiero que sea tu regalo, ese que nunca llegaré a darte.

pareja

Me apetece volver a ver doce…

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Tengo muchísimas ganas de un beso tuyo

Como siempre, sublime.

El cuento de Saliary

Tengo ganas de un beso tuyo [ … ]

·

De ese beso,

donde sólo tus labios palparon mi piel,

y ellos, sólo ellos,

sin ayuda, sin estrategias,

se apoderaron de todo mi ser.

·

De ese un, único contacto soberbio,

en el que te preguntas, desde cuándo el infinito
es tan cercano.

El recuerdo del aliento de su boca
da paso al rocío.

·

De ese un, único beso que,

días después,

te hacen sonrojar,

al sentir, al palpar,

la nada entre los brazos

y el universo entre las piernas.

· 

Qué será de mí, boca curiosa,

cuando me invada el delirio,

y las ganas voraces de querer amarle.

·

Dulces labios libres,

no pido sean prisioneros de los míos… Si es de tu libertad,

de la que soy seguidora.

Sólo espero, que tu comisura,

de repente,

un día cualquier, de esos normales,

se aprieten, con fuerza,

con intensidad,

recordándome,

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Manifiesto del desamor

Precioso.

El cuento de Saliary

·

Gritar, evadir, negar.

Discernir, entre qué es lo adecuado,

y qué nos da vida.

No hay nada correcto, cuando se tiene una fijación.

No existe error, no existe acierto,

cuando tus ojos señalan el mismo huérfano sentimiento.

Puedes querer alejarte,

más lejos, aún más lejos.

Ensanchar las calles,

trepar las callejuelas,

evitando oír las voces de mi sombra.

Puedes querer cambiar de actitud,

cambiar de pensamiento,

de distracciones, de cama.

Caerás en la tentación de buscar pasión en otros rincones,

incluso te jactarás de saltar de nombre en nombre.

Olvidarás por momentos la insensibilidad de tu piel,

entregarás tu carne al vacío.

En una noche incontrolable, tus labios rozarán mis letras,

y la canción alcoholizada te hará gritar mis versos.

Reñirás a tu mente inconclusa,

querrás volar lejos de todo desacierto.

Te obstinarás con la tierra de plástico.

Te desvincularás de la condena del amante que quiere más de lo que nunca será suyo.

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