Manifiesto del desamor

Precioso.

El cuento de Saliary

·

Gritar, evadir, negar.

Discernir, entre qué es lo adecuado,

y qué nos da vida.

No hay nada correcto, cuando se tiene una fijación.

No existe error, no existe acierto,

cuando tus ojos señalan el mismo huérfano sentimiento.

Puedes querer alejarte,

más lejos, aún más lejos.

Ensanchar las calles,

trepar las callejuelas,

evitando oír las voces de mi sombra.

Puedes querer cambiar de actitud,

cambiar de pensamiento,

de distracciones, de cama.

Caerás en la tentación de buscar pasión en otros rincones,

incluso te jactarás de saltar de nombre en nombre.

Olvidarás por momentos la insensibilidad de tu piel,

entregarás tu carne al vacío.

En una noche incontrolable, tus labios rozarán mis letras,

y la canción alcoholizada te hará gritar mis versos.

Reñirás a tu mente inconclusa,

querrás volar lejos de todo desacierto.

Te obstinarás con la tierra de plástico.

Te desvincularás de la condena del amante que quiere más de lo que nunca será suyo.

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