Tres desastrosos minutos

Con el Ho Hey que dejo otra vez aquí, a las tres de la mañana y bajo el ejercicio de casi veinte años intentando entender todo lo que me rodea, estoy feliz. No tiene justificación, es un chispazo de endorfinas que no responde a razones, simplemente sucede.

Aprovechando los tres minutos que dura intentaré justificar válidamente por qué merece la pena ser feliz, una vez que se me haya pasado podré revocar o tirar abajo los argumentos:

1-

Ahora me siento raro, soy como una mujer con la menstruación. Voy a intentarlo.

1- Esa felicidad suprema podría alcanzarse peleando y cumpliendo objetivos, los cuales se realizan peleando con la mayor fuerza y determinación, la cual se logra más fácilmente siendo feliz.

2- Algo que proteger, una familia, crear tu propia arca de la alianza.

3- Recordar todos los tesoros que hay por el mundo y enriquecerte gracias a esas otras personas igual de especiales pero tan diferentes.

4- Dentro de lo razonable, soy libre. Puedo salir a correr y llegado el momento, no volver. Encontrar a esos personajes que transformarán el guión de mi novela para siempre.

5- Intentar demostrarte que eres como te gustaría ser, estar orgulloso de ti mismo y admirarte como admirarías a alguien que te parece increíble. (Queda un poco extraño pero se entiende).

Podría no acabar nunca y ni siquiera sé que son esos 5 puntos. A la cama.

Edito: No sé como he acabado aquí pero es un artículo muy interesante http://es.wikipedia.org/wiki/Enamoramiento

 

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