Pereza.

Una palabra, una vida. El azúcar en mis venas, tus susurros son mis penas.

Muros de piedra entre costales, girasoles de arena contemplando a los mortales. Esta noche los cambios son visibles a la luz del hogar. Los pájaros callan y las farolas relatan historias que, fugaces, suceden en las calles.

Nos forman los ideales, las telas, los metales. Humanos que lloran a raudales, miedos incomprensibles, fracasos mentales.

Corro calle arriba sin nadie que me ampare, estoy asustado y solo, necesito tu vida más que el arte.

Rayos de sol asoman entre tinieblas despejando dudas de mis ciento y una mierdas. Comprende la situación en la que me encuentro, escuece el alma y duele el momento.

Te pido un color de compasión sin agua, un reducto de tu alma. Compraré la casa medio llena, amueblada y sin barreras. Son dos las personas que caminan de la mano, son yo quien observa a los montes resurgir del llano.

Moribundo coloca-letras, escribiendo con menos sueño que pereza. La inspiración no regresa, se ha quedado en el mundo de las llamas y la sobremesa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s