Aventuras mientras duermo. Historia de un sueño engañoso.

El tiempo avanza y cada tic en el segundero es un cuchillo que traspasa mis barreras.

Nunca he sido un experto con los diques de contención. Siempre al límite, siempre viviendo con la reserva. Perdón, casi siempre.

Dudo, ya no sé si soy yo mismo quién me empuja a creer que estoy en el borde del precipicio (en realidad quise poner acantilado… ¿por qué no borro y lo rectifico? porque pierde poder)

El otro día, hace dos o tres, descubrí lo que mi mente podía hacer: engañarme y autoprogramarse para ayudarme. Porque cambiando de tema, una de mis virtudes o dotes, dones o como quieras llamarlo, son los sueños. Siempre he tenido mucha facilidad y un don natural para recordar sueños, ser consciente de ellos y para hacer… bueno, experimentos. De un tiempo a esta parte sencillamente dejé de lado esta capacidad, y noto como puedo perderla por completo si quiero.

El otro día mi mente me quiso recordar o tal vez el motivo fue otro. Contaré las cosas como ocurrieron y no como en realidad pasaron para que sintáis lo que yo sentí y lo veáis desde mi perspectiva.

——

Era de noche y estaba en el baño, mirando por la ventana, de pie sin hacer nada, sin moverme. Me repetí a mi mismo: Esta noche cobraré consciencia en el sueño cuando aparezca el hombre negro con barba, esta noche cobraré consciencia en el sueño cuando aparezca el hombre negro con barba, esta noche cobraré consciencia en el sueño cuando aparezca el hombre negro con barba.

La primera para que mi subconsciente lo escuche, la segunda para que lo empiece a tener en cuenta como algo importante y no un pensamiento más de los millones que tenemos todos los días y la tercera para que lo tome totalmente en serio. Si obedece o no, bueno, eso es un punto aparte.

Nunca me había sido necesario utilizar técnica alguna salvo en un par de ocasiones. Aquella noche lo hice, todo tiene explicación.

Lo siguiente que recuerdo es no recordar. Imágenes, sueños… y en algún momento el hombre negro con barba. Me doy cuenta, estoy soñando. Me siento bien, hacía demasiado que no era consciente en un sueño, que no podía sacar provecho a mis horas de sueño en beneficio propio, para mi consciencia. Una vez alcancé tal nivel de consciencia que fuí capaz de realizar operaciones matemáticas y repasar un par de párrafos de un examen mientras soñaba… pero este no es el caso. (Imagina el potencial que tiene eso, repasar toda una noche exámenes conscientemente mientras duermes…)

Una vez el hombre me despertó no recuerdo que fue de él. Como siempre, los mejores sueños lúcidos son los que comienzan en mi casa. Siento casi como si no estuviese soñando y realmente estuviese ocurriendo, como si estuviese fuera de mi propio cuerpo. Nunca miro a la cama.

No conozco el orden pero una serie de sucesos incontrolados (que no voy a relatar) me cambian de escenario, las cosas se tornan ilógicas pero recupero el control tras unos sueños normales y soy capaz de volver a mi casa.

Aquí ocurre algo importante, algo que nunca había intentado: buscar respuestas. ¿Dentro de un sueño? Bueno quién sabe que puedo averiguar. En los sueños, como en las novelas, creas el guión a medida que desde el punto de vista del protagonista lo vas viviendo. Hay que ver los sueños como el guión de una novela, en el cual dependiendo del grado de lucidez que tengas serás más capaz de dirigir el guión o éste tendrá deseos propios y podrá acabar sometiéndote.

Por el momento yo llevaba la voz cantante y las cosas estaban tranquilas, no sentía adormecimiento y la oscuridad de la casa no se expandía, pero sabía que tenía poco timepo.

Lo malo de los sueños como éste es que te sientes con prisa, es como si te estuviese siguiendo el asesino de turno que puede aparecer en cualquier momento. Haces las cosas deprisa porque nunca sabes cuando el sueño puede recobrar algo de poder y hacer aparecer alguien indeseado o simplemente cambiarte de escenario.

Me doy prisa, escucho música de la habitación de mi hermana. Está vacía y a oscuras pero su portátil está encendido. Muevo el ratón para encender la pantalla. Pienso: haya lo que haya en la pantalla serán respuestas, aparecerá algún documento word escrito o alguna página.

El escritorio era el azul típico y lo único abierto era el reproductor: un videoclip de música. Era una fiesta de gente, parecidos a los backstreetboys, pero la música era reggeton, música de discoteca. Creo recordar que la canción era de hacía años. No pensé mal de mi hermana, en todo momento sabía que estaba soñando.

Algo me empujó a pensar que las respuestas estarían en mi ordenador. Me dirijo a mi cuarto y pulso el botón de encendido. Me sorprende que el ordenador funcione como en la realidad.

Algo me distrae y pierdo tiempo. Noto como fuerzas oscuras, sombras, están entrando en la casa y avanzan. En poco tiempo llegarán a mi cuarto. Enciendo el monitor e introduzco la contraseña sin mirar. No consigo mirar la pantalla, me centró en lo que viene.

Imagino con todas mis fuerzas una luz que lo ilumine todo y aleje a las sombras pero el sueño se ha convertido en el guionista y yo quedo relegado a narrador en primera persona, incapaz de controlar la narración. Sin embargo conseguí algo curioso: cerrar los ojos en el sueño e imaginar fuegos artificiales, imaginar fuegos artificiales mientras soñaba. En el sueño no los hubo. Fue la primera y única vez que he formado una imagen en mi cabeza mientras soñaba… es extraño, es como imaginación dentro de la imaginación.

No sirvió de nada, las sombras avanzaban. Quise sacar provecho del poco tiempo que me quedaba antes de volver a mi cama en mitad de la noche. Comparación de realidades: observar objetos del sueño y comprobar si se encuentran también en la realidad. Miré mi escritorio y memoricé la serie de objetos que había encima, me quedé sobretodo con el estuche y su posición exacta.

Cuando el sueño comienza a luchar por quitarme el poder y transformarlo todo en un sueño corriente en el que pierdo toda la lucidez siempre tengo dos opciones: puedo dejar que el sueño me lleve y perderme en mi propia mente o puedo despertarme y volver al mundo real. En esta ocasión no podía arriesgarme a seguir soñando y olvidar la posición del estuche, olvidar en realidad todo el sueño y mi aventura, de forma que elegí despertar.

Abro los ojos y estoy boca abajo. Abro los ojos y veo como la luz entra por la ventana. Me surge una duda: ¿he conseguido despertar en el instante en que acabó el sueño o es lo último que yo recuerdo y he seguido durmiendo? Era lo primero. Me han ocurrido las dos cosas y cuando despiertas en el instante lo sabes, es como estar viendo una película y quitarla de golpe. Sin embargo lo segundo es diferente, te notas cansado y tarda unos segundos en venir a la cabeza lo que ocurrió mientras dormías. Si no lo recuerdas en unos segundos probablemente ya no te acuerdes.

Entonces me doy cuenta de que no estoy arropado, mi cama no está abierta estoy tumbado encima… no era de noche ni por la mañana, era por la tarde. Me había echado la siesta. había perdido por completo la noción del tiempo.

Entonces lo entendí todo. No había sido por la noche cuando había estado mentalizandome para cobrar consciencia al dormir…. ¡había sido otro sueño más!

Me di cuenta de lo maravilloso de la mente: era una tramposa. Subconscientemente, soñando y sin atisbo de lucidez, un sueño normal en el que crees que estas despierto, mi mente se programó para despertar al ver al hombre negro, pero como era un sueño el hombre negro podía aparecer en cualquier momento.

¿Por qué no ahorrarse esto y hacerme despertar dentro del sueño directamente? Necesitaba engañarme, hacerme creer que yo produje el despertar, cuando lo que ocurrió más bien fue recitar una profecía. En el sueño iba a aparecer ese hombre porque todo es posible, de forma que el propio sueño dijo: cuando aparezca ese hombre cobrarás conciencia, y entonces le hizo aparecer… me hizo creer que estaba despierto y luego me dormí y cobré conciencia cuando todo el tiempo estuve dormido.

Sonreí cuando miré al escritorio y ningún estuche descansaba sobre él. Experimento fallido.

Tras todo esto hubo realmente una gran coincidencia que no explicaré. Algo casi tan grande como si hubiera encontrado el estuche en su posición.

——————

Estoy listo. No sé si esta noche ocurrirá, no voy a provocarlo pensando seriamente que pasará, no tengo prisa. Que suceda por si solo, estoy listo. Sé lo que tengo que hacer la próxima vez. Se lo que tengo que buscar y con quienes debo hablar.

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