Si lo que buscas es leer:

Pasan los neumáticos sobre la calzada de la fortuna. Rodando y desgastando kilómetros de pura hermosura.

El viento de las 15:20 es distintos a todos los demás, en realidad, hablamos del viento de las horas de mis sueños. Hablamos del viento que no conozco y conoceré. A una hora que no existe, cuando el cielo tiene un color triste y la joven pasea la barra de pan perpendicular a mi camino. No sé dónde voy, no recuerdo el camino, pero recuerdo el aire. El aire bajo un cielo azul y gris al mismo tiempo. Un viento que no tendría que haber conocido, horas prohibidas para mi.

Entonces me ilusiono cuando tras todo, soy consciente de que no estoy solo. Me doy plena cuenta de todo lo que mis pensamientos representan.

Y fue un sueño en el que pude comprobar la dudosa fantasía, la macabra realidad de que el cuerpo solo es un tranvía.

Y cambiando de ritmo, las cosas aceleran y la música se eleva. Ves que estás viva nena, y el pulso te rebela secretos de histeria.

El verde con el blanco, proveniente de luces y sombras. Mi alma se encapota y la luz entonces reflota. Momento en los que juraría estar en ninguna parte. Creencias de ¿por qué todo? ¿dónde se esconde? No se nada, que nada de nada saber no se. Que puedo preguntar lo que quiera pero las palabras no existen. Que el batiburrillo de personas que me aplacan la vida y los estúpidos que me insulsan el alma.

Todos aquellos que corren como niños bajo la avestruz de su infancia. Somos también los que no conseguimos despertar de este inmenso sueño que nos atrapa y no nos deja navegar.

Ríete de mi o abrázame. Quiero un castigo que culmine con un beso. Quiero que la lluvia, acompañada de compases de risas y lujuria, caiga sobre nuestras mejillas, simulando ser las lágrimas que no vemos hace semanas.

Necesito sentir, se sentir que lo que miro no es el espejo del alma, que miro a la cara y veo la tanda de pensamientos que asaltan la mente con fuerza frustrante queriendo comerte sin apetito ni gente riendo indiferente. Realmente veo como me sientes, mundo. Soy capaz de entender el rugido del lugar. Soy capaz, capaz.

Escribo mi propio epitafio para no retarte a matar. Porque no es mi trabajo creer o pensar. No tengo que decidir ni si es acaso verdad. Solo tengo que decir, con carácter de marfil, siendo un hombre bueno con carácter visceral y de perro:

Encontrarás tu lugar, te lo prometo princesa. Cuidaré de ti siempre. No me moveré de tu lado. Sabes dónde encontrarme, ahora, ven a mis brazos. 

Nota de BC para la vida y la ultratumba, que da tanto miedo que asusta sin espejos ni sin ser profunda.

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